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guillermo_aguilera

Mi madre

Porque me dedíco a ella...

79 años, no camina bien, usa bastón y silla de ruedas, se hace encima y no tengo dinero para pañales de adulto, que son muy caros y duran poco, babea, no tiene dentadura porque tardan mucho en darle turno para la prótesis.
Huerfana de madre que fallece al nacer ella en 1925, un 9 de Noviembre.
El padre, un maquinista, la avandona y se va con una prostituta con la que hace nueva familia.
Trabaja de mucama desde joven, llega a las principales mansiones de las familias más ricas de Buenos Aires, pasa a ayudante de cocina, donde conoce a mi padre chileno, cheff.
Alcoholico el, nazco yo en 1960 en Córdoba, nuestra familia cordobesa, muy fría e indiferente siempre con nosotros, nos miran en menos.
Mi madre hace entrar a mi padre en el Ministerio de Justicia como cheff pero comete un error y lo degradan a ordenanza, fallece de cirrosis.
Acudo a mi familia en Chile, luego de la muerte de mi padre y luego de muchas promesas y sonrisas, el desprecio y las malas caras.
Solos en un país distinto, trabajo en lo que sea y logro que transfieran la jubilación y pensión de mi madre de Argentina a Chile, todos los trámites llevaron mucho tiempo y esfuerzo, tanto las documentaciones chilenas de identidad como la transferencia, siempre enfrentando a funcionarios desalmados tanto de Chile como de Argentina, salvo la esposa del Presidente Frei, quien regaló a mi madre un pasaje a Buenos Aires, una vez que acudimos a la Moneda por ayuda, gracias a la primera dama, mi madre cobra su jubiliación y pensión en Chile.
Pasamos muchas penurias entre drogadictos en Puente Alto, y señoras "CATOLICAS" que me mal juzgaban por no conseguir trabajo, resultado de la acción de "las hijas de María"... dos accidentes vasculares que dejan a mi madre con el grado de discapacidad que tiene hoy.
Un empresario de carácter un tanto extraño pero de buen corazón me ayuda, justo antes de la terrible crisis Argentina, pero debo soportar muchas humillaciones, a la par que regalos y beneficios varios.
La mala suerte se ensaña con mi madre, siempre alquilamos viviendas donde o los dueños son locos o el ambiente es de lo peor, la última pieza, el lugar más lugubre de la tierra con paredes de adobe, en un lugar cercano al centro de Santiago, inundado de arañas de rincón (venenosas) paredes sin pintura o papeles murales deteriorados, luz mortecina, una dueña rara y su pareja un guardia de seguridad que parece sacado de una película de terror, siempre que llego del trabajo me acosa con malas noticias sobre mi madre, hasta que llegamos a un acuerdo para irnos en Julio, el tipo es aprovechador, no sabe como sacarme más dinero, pero es el patrón común de lo que encontramos en Chile en materia de vivienda, por supuesto que en Argentina estaríamos peor...
Al menos ahora en un Instituto donde trabajo, el dueño UN MILITAR, eso para los que se llenan la boca en contra de los militares..., permite que mi madre disfrute del hermoso jardín de su propiedad, gracias a eso ella se está recuperando de tanta pesadilla.
Juana se llama mi madre, la que vive una pesadilla interminable, a la que los comedidos de siempre, no encuentran otra solución que mandarla a un hogar geríatrico en vez de pensar en compensar toda una vida de injusticia y pesadilla constante, con una casa digna, sol, aire, comida, afecto, esa es toda la riqueza que necesita, mucho para un mundo cruel e insensible, por eso ando con ella de aquí para allá como un naufrago o refugiado social marginado y para nada comprendido.